La historia de la ganadería del caballo Frisón es apasionante y únicamente se entiende conociendo el fuerte carácter propio de los habitantes de Friesland, que permanecieron fieles a su raza de caballos durante los tiempos muy difíciles, mientras que otras razas autóctonas, se perdieron a causa de la cruza impulsiva y desordenada. Es así como, esta antigua raza caballar Frisona, es la única de origen Neerlandés, autóctona y que aun sobrevive.
Hacia el año 150 después de Cristo, ya se conocía al caballo Frisón, siendo muy codiciado para la guerras. Los historiadores Romanos mencionan la aparición de tropas Frisonas. Así mismo, en el Siglo IV después de Cristo, se citan las apariciones de legiones hombres y caballos Frisones. Guillermo “El Conquistador”, utilizó en la batalla de Hastings en 1066 caballos que se parecían enormemente a los sementales Frisones.
En el Siglo XVII, los caballos Frisones se utilizaron en las Escuelas de Equitación, conjuntamente con los ejemplares de Pura Raza Española. Fue desde entonces que el caballo Frisón ya era apreciado para la Alta Escuela o Dressage, así como, “Caballo de Enganche”.
En el año 1879 se fundó el “Libro-Matricula de la raza caballar Frisona”, por parte de personas preocupadas por la conservación de esta antigua raza. Con esto se constituye además el primer Studbook existente en los Países Bajos, Pero a pesar de esto a principios del siglo 20 no se disponía más que de 3 sementales inscritos para su uso en ganadería, y no existían sementales jóvenes para su reemplazo, tal pareciera que se acercaba la extinción de la raza Frisona, por lo que Ciudadanos de Friesland paralelo al Libro-Matricula fundaron una Asociación para proteger al Caballo frisón.
Conjuntamente a lo anterior ha sido muy importante la colaboración de los criadores y ganaderos, que se apegan rigurosamente a las normas. Existen aspectos del frisón que tienen que ver la nobleza y el orgullo de esta raza, rasgos importantes como lo son el cuello erguido, las crines largas y negras, la cola espesa y ondulada, así como el pelo abundante de las patas, el color negro es la característica más preponderante de la raza, la cabeza no debe ser larga, ni muy grande, pero si noble y expresiva. Una alzada entre 1 .59 y 1.68 se considera apropiada.
Las extremidades tienen gran importancia, en los últimos años se ha prestado mucha atención a la calidad de los movimientos, es importante que el caballo frisón disponga de un buen paso, elástico, amplio y de un trote elevado